viernes, 27 de mayo de 2022

Historia 4..."E" (Primera parte)

 

Tenía miedo, realmente estaba aterrada, así lo denotaban la tensión que sentía en el vientre y el entumecimiento de mis piernas. Mi esposo manejaba y F viajaba en el asiento trasero, ellos se veían tranquilos y hasta alborozados.

Hace un mes fue nuestro aniversario de bodas, pero por razones de nuestras ocupaciones decidimos celebrar hasta ahora. Se puede decir que hemos sido una pareja estable y feliz, claro con los altibajos que siempre existen en la convivencia diaria, nunca hemos dejado que la cotidianidad aniquile el cariño y la sorpresa de vivir el día con día. Como toda pareja, supongo, siempre hemos tenido fantasías en nuestros momentos eróticos, esas que dan condimento y hacen aflorar la lujuria domesticada, pero jamás hemos llevado a cabo alguna más allá de nuestras demarcaciones.

Soy una mujer madura, médico de profesión y como herencia familiar, pero sólo en las mujeres, mi cabello es casi completamente cano, así sucedió con mi abuela, con mi madre y con alguna prima hermana. A los 27 años empezaron a asomar mis primeras canas. Mido 1.83 mts., soy de complexión delgada. Me gusta nadar y lo hago regularmente todos los días. Tenemos un hijo que cursa la universidad y una hija que recién va a entrar.

Después de la fecha de nuestro aniversario y durante un escarceo amoroso, mi esposo me dijo al oído mientras me penetraba:

 —¿Por qué no hacemos realidad lo de estar con un tercero para celebrar nuestro aniversario? —muchas veces, y digo muchas veces que se pueden traducir en años, había sido una fantasía recurrente.

—Si quieres hagámoslo —conteste ingenuamente, sabiendo que cuando pasara el momento quedaría en el cajón de las ilusiones de “úsese cuando se necesite”, y pensé soltando una ligera sonrisa: ¿a nuestra edad?

Unos días después que llegué del trabajo él se encontraba en el estudio, entre y lo saludé con un beso:

—Siéntate un momento —platicaba por video llamada con una persona, acerqué el taburete y me senté a su lado —mira ella es mi esposa

— Hola E, mucho gusto, ¡que guapa que eres eh! —el tipo tendría alrededor de 30 años quizá, calculé

 —Tú esposo me ha contado de lo que desean hacer y pues por aquí coincidimos y si te parece bien me agradaría me tomaran en cuenta.

Sorprendida sólo atiné a decirle que lo platicaría con J, mi esposo, y ya tomada una decisión lo platicaríamos más en serio.

 

Sentada en el sofá sentía su boca succionado mi pezón, lo alternaba con ligeras mordidas alrededor de él, yo acariciaba su cabello mientras él tenía una mano entre mis piernas intentando separarlas. Era delicioso sentir y saber que un desconocido tenía mi seno en su boca, era electrizante el momento. Decidí abrir las piernas y su mano subió entre ellas acariciándolas. Por la mañana había recortado mi vello púbico casi al ras, pero no depilado, a diferencia de mi cabello este era negro, me gustó como se veía, lo observaba mientras me bañaba. Cuando terminé de ducharme me puse la tanga azul que me había comprado un día antes para la ocasión aún incrédula por lo que teníamos planeado para la noche.

Abrí las piernas su mano subió entre ellas...se acomodó y liberó mi pezón, bajo la otra mano y me abrió aún más, me dejé hacer, con la primer mano hizo a un lado mi braga y acarició suavemente mis labios vaginales, mientras lo hacia su lengua lleno mi boca en un beso apasionado como el que me había dado cuando llegamos a la habitación. Buscó y encontró mi clítoris que acarició sin dejar de besarme. Le mordí el labio inferior y el respondió de igual manera, mi lengua recorría sus encías y dientes cuando sentí dos de sus dedos entrado en mi vulva, empezó a moverlos circularmente y luego a sacarlos y meterlos. Me tenía batida y a su merced, bajo mi calzón y se colocó hincado entre mis piernas las cuales volvió a separar a grado extremo con ambas manos.

—Tienes un cuerpo exquisito y tu olor me seduce —alcanzó a balbucear antes de  bajar su cabeza hasta mi bajo vientre y empezar a lamerme, a morder suavemente mi clítoris para finalmente introducir su lengua hasta el fondo a veces junto con uno o dos de sus dedos.

Empecé a sentir devaneos, señal inequívoca que se acercaba un orgasmo. Se escuchó una puerta y abrí los ojos, era mi esposo que regresaba del baño donde se había metido gracias al alcohol que había ingerido, se acercó, lo miré con cara contrita y de estupor, mis labios se contraían, no podía abrir los ojos por completo, se me cerraban a cada mamada. F ni por enterado se había dado, el continuaba masturbándome a placer. En un momento que volví a abrir los ojos mi esposo se había bajado el pantalón y se acariciaba el pene mientras nos veía con ojos vidriosos.

Mis alaridos fueron estruendosos e inmisericordes con el silencio, con mis dos manos empujaba la cabeza de F hasta casi asfixiarlo contra mi vagina a un ritmo ya vertiginoso, él no dejaba de chuparme y en un momento dado sentí su mano casi completa dentro de mí mientras lamía y sorbía. Me desvanecí unos segundos jadeando, alcanzada ya por los espasmos del primer orgasmo hasta que sentí que se quedó quieto sobre mi vientre. Un gran chorro de semen cayó en mi cara sorprendiéndome, mi esposo se había acercado hasta ella sin que me diera cuenta eyaculando en la frente, los párpados desde donde escurría por mi nariz, en las mejillas y su último gran chorro procuró que cayera en mis labios del cual alcancé a sorber una parte. Cuando terminó se dejó caer en el sillón a un lado mío mientras F seguía entre mis piernas con su cara recargada en mi vagina y vientre.

 

—¿Es en serio? —cuestioné a J— Si que te lo has tomado a pecho ¡eh!, pero mi amor ¿a nuestra edad, ya con hijos adultos hacer este tipo de cosas?

Estaba un tanto asombrada que se hubiera puesto a buscar a alguien en las redes porque las usamos estrictamente para nuestro trabajo y lo esencial con la familia sin más, lo virtual queda fuera de nuestra realidad, preferimos los contactos e intercambios persona a persona, de viva voz.

—¿No se te antoja?

—No lo sé, como fantasía suena interesante, pero implica muchas cosas, durante muchos años sólo ha sido como un sucedáneo de pasión —sonrío

—Somos adultos, y como dices a estas alturas estamos más libres de prejuicios sociales y psicológicos ¿no crees?, además de que es otra manera de compartir la vida que tenemos —mil cosas pasaron por mi cabeza tratando de anular mi indecisión.

—Vale pues hagámoslo, pero habrá que buscar bien con quien, para encontrar al indicado con todo, incluso con nuestra manera de pensar y nuestros gustos —no podría negar que una oleada de nerviosismo mezclado con entusiasmo recorrió todo mi cuerpo

—Yo creo que lo he encontrado, desde aquella ocasión que te lo propuse he platicado con varias personas y éste último es agradable, es educado, tendrías que platicar con él y opinar para decidir.

Si platicamos en varias ocasiones y efectivamente era agradable, culto, educado, además de tener una plática amena. Le dije a mi esposo que estaba lista que eligiera la fecha, pero que tendríamos que dejar claro algunas cosas entre ellas; que si alguno se sentía incómodo lo terminábamos en ese preciso instante; que no habría celos ni dramas; uso de preservativo obligatoriamente; nosotros decidimos se es factible otro encuentro o ahí queda la experiencia; sólo los tres y nadie más.

J se puso de acuerdo con F en la fecha y así me lo hizo saber.

—Quedamos el viernes, nos veremos en el lugar que frecuentamos, y de ahí ya elegimos donde ir— El lugar que frecuentamos es un bar agradable y tranquilo, con música de dos o tres cantantes que amenizan el lugar.

—¡Prométeme que me vas a cuidar amor!

Me lo había dicho con dos días de anticipación y desde ese momento no dejaba de pensar, desde que ropa ponerme, como debía comportarme, sino me iba a ver muy vieja, etc. etc. Me compré un par de vestidos, ropa interior, zapatos y me corté el pelo. Uno de los vestidos me quedaba arriba de la rodilla y cuando me lo probé me gustó como me quedaba, pero llegué a pensar sino me vería ridícula. Cuando le mostré a mi esposo me dijo que estaba perfecto.

Cuando llegamos al lugar el ya se encontraba ahí, lo vimos y fuimos directo a su mesa, se paró y nos saludó, me dio un beso en la mejilla y pude sentir su agradable fragancia.

—¡Dios, si que eres alta, y que hermoso tu pelo! —El era un poco más bajo que mi esposo y que yo, pero era guapo y se veía más joven en persona.

Durante el tiempo que estuvimos en el bar no dejó de mirarme y de vez en cuando como si fuera un ademán natural ponía su mano en mi hombro o bien en el dorso de la mía que quedaba de su lado, yo dejaba que la acariciara. Nos fuimos relajando los tres y elegimos el lugar al cual iríamos. Después de algunas horas decidimos partir, lo cual hizo que los nervios hicieran presa de mí.

—Yo traigo coche, pero vivo cerca, iré a dejar mi auto y así nos vamos los tres en un solo vehículo

—De acuerdo aquí te esperamos, pero por cualquier cosa que suceda te doy mi número —dijo mi esposo buscando su teléfono en el saco —creo que lo olvidé en casa, ¿amor le puedes dar el tuyo?

—Si claro —le di mi número y como a los diez minutos llamo que estaba por llegar, salimos del bar y un par de minutos después ahí estaba, mi marido pidió el auto y partimos del lugar.

Tenía miedo…

viernes, 17 de septiembre de 2021

Historia 3... "C" (Séptima parte)

 

El reloj marca 2.35, abrimos la puerta de la habitación. S sigue muy serio, desde que salimos del bar casi no me ha dirigido la palabra.

-Si vas a estar con esa cara, y si acaso viene el tipo que no es seguro, lo despachamos y ya no pasa nada, pero de verdad quita esa cara.

-Son los celos C, sé que no tendría que ponerme así, pero sucede que no me lo consultaste.

-Pues sólo pasó y pensé que te gustaría, todo fue pensando en ti, no creí que te fuera a molestar de esta manera, y pues no se hace y ya- Lo dije con un poco de molestia en mi tono de voz. Aunque esto tenía parte de verdad también era cierto que en un momento dado me había excitado con el tipo, lo que si era muy cierto es que si decidía que no se hiciera nada no lo hacíamos y listo, no entraría en el anecdotario para la historia simplemente.

– Me voy a dar un baño para descansar.

Mientras me bañaba pensaba que quizá S tenía razón y me había extralimitado, yo era casada, me había estado acostando con él por casi una semana, y ahora me dejaba manosear por un desconocido, de pronto me dieron unas ganas inmensas de estar en casa y dormir abrazada a mi esposo, me invadió una extraña tristeza, también me sentía emputada. En cuanto saliera del baño me iría a dormir y al día siguiente ya estaría en casa…eso pensaba.

Cuando salí del baño S contestaba el teléfono de la habitación, son las 3:05 Am.

- El sujeto está en la recepción- me dijo tapando con la mano el auricular

- Pues dile a la recepcionista que lo despache y punto- le dije molesta.

- Ahora subo, ponte algo sexy o simplemente ponte el sostén y la tanga- me lo comento sonriendo y comprendí que ya no se encontraba molesto, me subió el lívido súbitamente y la tristeza que sentía desapareció. Me puse una blusa azul tenue sin sostén que se ceñía arriba del ombligo y ligeramente escotada que dejaba observar mis pezones erguidos por debajo de la tela, una falda muy corta de color blanco y una tanga del mismo color, me calcé unos zapatos de tacón discretos, me pinté los labios de rojo y sobre los párpados un ligero color azul, me sentía como adolescente.

Cuando S regresó con el hombre, traían con ellos una botella de vino tinto y unos chocolates que el tipo había llevado de regalo para mí, lo cual me pareció de lo mas cursi, me los entregó me saludo con un beso en la mejilla. Se presentó, supimos que se llamaba R.

- ¡Que guapa eres,  estás deslumbrante!- no pude evitarlo y sentí que el sonrojo llegó a mi cara.

Nos sentamos en la salita de la habitación, no quitaba los ojos de mis piernas, las cuales cruce y se subió mi falda sobre ellas. Una duda vino a mi mente, era sobre la chica, ¿era su novia, amiga, amante, y qué había sucedido con ella?, obviamente no iba a inquirir nada al respecto y sonreí para mis adentros. Trabajaba en el gobierno estatal en algo de agronomía nos enteró. S sirvió el vino y al cabo d varios minutos y un par de copas más los tres ya estábamos más relajados y la plática se tornó amena y cachonda.

- ¿Por qué no nos sentamos los tres en la cama, vamos a estar más cómodos? - sugerí

Acercaron la mesa que estaba en la sala a los pies de la cama, donde colocaron los vasos y la botella y unos snacks que ya teníamos S y yo, se sentaron a cada lado mío y proseguimos la plática.

- ¿Son esposos?

-No, compañeros de trabajo y estamos por acá por cuestiones de un proyecto, ¿tú eres casado?

-No, soltero, tengo 29 años.

-Ahh entonces S es el bebé, tu el de en medio y yo la mayor.

- ¿De verdad?, pensaba que tenían poco de casados. - Me mira por unos instantes- ¡Que bonitas piernas tienes!

- Yo si soy casada, S es solterito. ¿se te antojan?

- Mucho, pero no sólo las piernas.

- Puedes acariciarlas si quieres

S se adelanta a cualquier intento de él y me besa el cuello mientras su mano se desliza entre mi blusa y mis senos, la desabotona y deja a la vista mis pechos, me besa alrededor del que queda de su lado, siento sus labios y su lengua lamiéndolos, hasta que por fin mi pezón es atrapado por su boca. R los mira por espacio de un minuto, al final del cual sus dedos acarician mi aureola y mi pezón; empieza a besarlo y lamerlo igualmente, se siente delicioso tener a los dos colgados de mis tetas; acaricio sus cabellos por algunos minutos y presiono sus cabezas contra mí; los chupan intercalando pequeñas mordidas suavemente, sin prisa. Al sentir sus ávidas lenguas el goce, el deleite entre suspiros prolongados me estremece.

R estira su mano y empieza a tocarme desde el tobillo, de uno de mis pies que ha colocado sobre sus piernas, lo acaricia en todo lo largo. Deja mi teta para besar y lamer mi pantorrilla, llega a mi rodilla y va subiendo mi falda.  Yo beso ya suavemente a S, mi lengua acaricia el interior de sus labios, sobo su verga por encima de su ropa; bajo su cremallera, desabrocho su cinturón y el botón su pantalón; sustraigo su verga y lamo su glande, la empiezo a mamar; R ya se hincó frente a mí y me baja los calzones; me sube la falda hasta la cintura, abro las piernas y empieza a lamer alrededor de mi vagina; con sus dedos separa mis labios vaginales para buscar el clítoris, lo encuentra y lo roza con su lengua con mucha delicadeza, sabe como hacerlo. Embute su lengua completamente, el placer es inconmensurable, yo continúo mamando a S con toda la pasión que da el momento. S se retira el pantalón y entre ambos me cargan y me colocan más en medio de la cama, R me quita la falda y los calzones que tengo en los tobillos, igualmente se quita el pantalón y calzoncillos, se coloca en medio de mis piernas, sé lo que prosigue y le pido que se ponga un condón, alcanzo a ver su verga, la tiene rica, no tan grande como la de S pero se ve apetecible e incitante.

S aparta mi blusa, quedo ya completamente desnuda para ellos, únicamente quedo con los zapatos. R me penetra en un solo movimiento y me lo empieza a hacer delicadamente, mientras lame y chupa mis tetas, entra muy fácilmente porque ya estoy muy húmeda, un tanto por la excitación y otra por la mamada que me dado antes.

- Que rico me coges

- ¿Te gusta?

- Si mucho, se siente delicioso, me llenas toda y te siento hasta adentro, ¡mueves muy rico tu verga! - Gimo entre suspiros a cada acometida y me empiezo a mojar mucho mas de lo que ya estaba, siento el edredón húmedo bajo mis nalgas, El parece que se ha excitado más por mis palabras y comienza a hacerlo muy fuerte hasta que siento que me llega el primer orgasmo, al mismo tiempo la verga de S me llena la boca y se la succiono con mucha fuerza hasta atragantarme.

R se sale antes de venirse y como si estuvieran interconectados también S me la saca de la boca.

-Deja que se monte- le pide R a S y se pone en posición boca arriba, lo monto y me la vuelve a introducir hasta el fondo, aprovecho en esa posición para besarlo en la boca y saborear su lengua; se escuchan estruendosos chasquidos de nuestros besos y de mi panocha con cada penetración.

S se coloca entre mis nalgas y adivino su lujuriosa expectación.

-Si vas a hacerlo ponte y ponme lubricante y hazlo despacio por favor- Esta era una fantasía ansiada, tener dos vergas dentro de mí. S me penetra y se mueve lentamente esperando que me acostumbre a ese pedazo de carne, pero ya no sufro tanto como en la mañana, su verga entra muy bien.

¡Ya tengo las dos vergas adentro!

Me transportan a un mundo completamente desconocido para mí. Comienzo a tener mareos por el exceso de placer cuando se sincronizan los dos, las dos vergas entrando y saliendo, primero acompasadamente para luego convertirse en movimientos impetuosos y feroces ambos. Transcurren los minutos y los orgasmos empiezan a llegar uno tras otro, siento una mezcla de placer y dolor por lo fuerte que son.

Quiero ahogar mis gritos, pero no puedo, inundo el recinto de gemidos, gritos y alaridos. Pierdo el control de mis fuerzas y me desplomo, no pierdo la conciencia porque veo y siento todo lo que ocurre a mi alrededor, pero sin poder mover un músculo. Siento a S descargar todo su semen hirviendo en mi culo, el cual empieza a chorrear por mis piernas y llega a los testículos de R. S queda como fusionado a mi ano, R se sale de debajo de mí  se quita el condón y se acerca a mi cara; empieza a eyacular sobre ella, su leche me escurre por las mejillas y labios y sólo atino a abrir un poco la boca para que entre; él juega un largo rato, muy largo, con su verga y su esperma en mi cara, introduciéndola y sacándola de mi boca; me tiene con todo el rostro batido, el culo lo siento igual. S por fin se sale de mi ano, me quedo tendida en la cama llena de semen por todos lados. Nos quedamos callados recostados unos al lado de los otros, me vuelven a mamar los senos al mismo tiempo mientras yo vuelvo a acariciar sus cabelleras y presionar sus cabezas.

Después de un rato destienden la cama; me quitan los zapatos me cargan entre los dos y me acomodan en medio de ella; no dan tiempo a que me limpie el semen de ambos. Me volteo hacia S y lo abrazo, estoy agotada,  siento que R me abraza por la espada, se siente bien, su verga está otra vez erecta, empieza a meterme un dedo en el culo aún lleno de la leche de S, lo saca y siento ya su verga en la entrada.

- ¡No! para- le digo y trato voltearme, pero S viendo lo que sucedía es presa de la excitación y me sostiene por los hombros, no deja que me de vuelta. Me doy cuenta que se encuentra en ese estado de excitación y celos, al cual ha llegado debido a mi provocación desde el bar, y ahora sé que era precisamente a donde inconscientemente quería llevarlo. Decido que no debo sustraerlo de ese momento sin que antes alivie la presión que tiene dentro, así que me quedo impávida en espera de lo que me va a suceder. 

-Hazlo, métesela- ordena y me sostiene con fuerza, R aprovecha y empuja metiéndola sin condón casi toda al primer intento, no siento dolor porque S me ha dejado dilatada. El darme cuenta de que me están tratando como si fuera realmente una puta me enciende nuevamente. Quitan las cobijas y S me gira de tal manera que quedo montada en R de espaldas a su cara, y recargada sobre mis manos hacia atrás. Mi vagina queda abierta y expuesta hacia donde está S que inmediatamente me acomete, nuevamente tengo las dos vergas dentro, los tres resoplamos, me hacen aullar. El primero en eyacular es R, su semen se junta con los restos que aún tengo de S en el culo, apenas estoy sintiendo como me llena y escurre cuando S bufa y deja escapar su leche en chorros, me tienen temblando de pies a cabeza en el delirio del placer. Aunque ya se vinieron no dejan de meter y sacar sus pitos, estamos completamente embarrados, se salen de mi y se colocan cada uno a un lado, R me besa en la boca y S me abre las piernas. Entre los dos juegan a embarrarme el semen con sus manos en el culo y vagina.

Pienso que ya terminó todo, pero que equivocada estoy, me ponen boca abajo y cada uno me sostiene una mano, con la que les queda libra me empiezan a dar nalgadas alternadamente, primero muy suavemente pero conforme se vuelven a excitar van subiendo de intensidad hasta me ponen las nalgas rojas y calientes, realmente me están doliendo y casi lloro. Por un momento me siento humillada, sin embargo, entiendo hasta donde los ha conducido mi provocación. Cuando paran me ponen boca arriba y me abren las piernas entre los dos. S ya trae en las manos el dildo que recién adquirí y me lo introduce en la vulva, se turnan para jugar con él y conmigo, es difícil describir el estado en que me encuentro. En el momento que se detienen y lo sacan intentando meterlo en el culo un gran chorro de orina los sorprende, les cae en las manos y brazos, a R alcanza a caerle en la cara y el cuello, la excitación es extrema en los tres, me abren las piernas hasta casi 180° y el manantial de orina se dispersa como rocío alcanzándolos aún más. Los minutos se hacen eternos y ellos están aletargados. Termino de orinarlos y me quedo tiritando y sollozando, los tres tendidos en la cama, llenos de nuestros fluidos, semen, sudor, liquido vaginal, orines, la escena es inaudita, irrazonable y escandalosa.   

S me tapa con una frazada seca, no me doy cuenta cuanto tiempo ha pasado, ambos me abrazan y acarician con delicadeza, la luz del amanecer ya se filtra por una de las ventanas de la habitación.

-Tendré que cambiar los boletos de regreso- alcanzo a pensar



martes, 27 de julio de 2021

No Vengas Aquí

No vengas aquí, pero si vienes,

Si claro, estaré aquí a menos de que salga

no toques el timbre si ves las luces apagadas

o escuchas voces

tal vez esté leyendo a Proust 

Charles Bukowski 






El silogismo del pretexto

 

A mí me fascina del cuerpo de los hombres su denuedo, ese ímpetu que sólo se manifiesta con la desnudez y no con la coraza con que suelen cubrirse, me encantan los brazos y el dorso, me gusta verlos caminar desnudos, es una imagen perfecta. De las mujeres me deleita el encuentro de sus aristas con las sucesiones (y asociaciones) de formas y la manera suave en que de éstas surge el encanto geométrico. La primera vez que estuve con una mujer quedé extasiada de recorrer todos los laberintos de su cuerpo, aunque el final no fue muy bueno ya que nos sorprendió mi hermana, era una amiga de ella. Tengo una especie de fijación, me gustan todo tipo de mujeres, pero las gorditas me excitan sobremanera, en mis momentos cachondos me gusta ver películas porno de gorditas. Otra animalia psicopatológica que me llega es que cuando estoy con un hombre que no sea AJ siento que le estoy siendo infiel, pero lo mismo no me causaba problema con D mi expareja, y por eso muchas veces prefiero los encuentros sexosos con mujeres, bueno esa es mi justificación, el silogismo del pretexto.

En mi familia cuando les dije que me gustaban las mujeres, después de que mi hermana me encontró con su amiga, pensaban que estaba loca de atar, ahora lo han asimilado, pero le decía a mi madre, en aquel entonces, que un día no se espantara si en lugar de andar o estar con un hombre lo hacía con una mujer. Al final no sé si pudiera llevar una vida con alguien de mi propio sexo, la verdad es que me encantan los hombres ¿una fijación del falo?, pues eso diría Freud.

¿Cómo haces cuando rompes con una mujer, antes de tener en la cabeza la inspiración? no sé de qué manera llamar a este asunto de unir, tristeza, nostalgia, gratitud, enojo, que da para escribirles y dedicarles escritos, borracheras, poemas, para sobrellevar ese pequeño o grande duelo, quizás no por la persona sino por el instante de la ruptura   

Cuando vivía en Holanda tenía un par de amigos gays, un buen día ellos me presentaron a un chico también gay, era guapo, pero más que nada era interesante, había estudiado pintura y escribía dos que tres cosas. De plática amena, conocedor de la buena comida, cocinaba de maravilla, pasábamos horas platicando, él me contaba de pintura yo le hablaba de México. Al paso de las semanas nos hicimos novios, yo no estaba segura pues cuando estábamos juntos me decía una y mil cosas de los chicos que veía caminar o pasar a nuestro lado, la primera noche juntos me confesó que nunca había estado con una mujer, sólo con hombres y que le gustaba ser pasivo, me sentí como maestra de jardín de niños. Vivimos un tiempo juntos, escasos 30 días, en los cuales se perdió el encanto, y las tardes de plática; sus manías y el hablar a todas horas de los hombres que le gustaban, o consideraba guapos desgastaron lo que en un principio se dio. Un día me dijo que le había gustado un tipo que conoció en una biblioteca, le guardé sus cosas y por la tarde le dije que se fuera a conquistar al bibliotecario...me preparó una pasta, compró una botella de vino, me dejó la mesa arreglada con una nota que decía "Gracias por ser la primera y única mujer en mi vida...".

El primer hombre del que me sentí enamorada realmente, aparte de AJ, y por el cual lloré, fue un chico al cual conocí en mi primer trabajo, yo sentía que era la protagonista de un cuento de hadas y que por su amor podría dar la vida y cosas de esas que ya saben cómo se dan, siempre estaba yo atenta a él, a sus gustos, aunque ni mínimamente fueran los míos. Un día me regaló una rosa, y en esa misma semana lo encontré en su auto con mi compañera de trabajo, no le reclamé, ni dije nada, sólo al día siguiente que llegó a buscarme le dije “vete a la chingada”. Renuncié al trabajo y me dije que jamás iba a volver llorar ningún pendejo; así que como sólo sería esa vez lloré a mares, se me acabaron las lágrimas;  nunca más lo he hecho, la rosa que me regaló por algún motivo se puso negra y tiesa, para recordar que no debía volver a pasarme algo similar me la tatué en el vientre…

Sólo porque sí

 

Ni siquiera reparé en su nombre... Me vale...
Sólo sé que me gustó, apenas, cruzó la puerta.
 
Es más joven que yo, pero tampoco me importa... Mi mirada se inundó de ese hombre.
Llegó vestido con unos pants que le daban un aire desenfadado y hasta desaliñado.
Huele a lavanda... Una loción que asocio con mi padre... ¡¡Qué imagen más perturbadora!!
 
Me puso ambos brazos alrededor de la cintura y me sentí diminuta en ese abrazo.
No es que sea muy alto... sabe lo que hace.
 
Sus labios buscaban los míos y me resistí al beso, hasta que sentí su mano firme coronando mi vagina, por encima de la ropa, aún.
Entonces lo besé yo... Un beso atrevido y lleno de sexualidad.
 
Aún me abrazaba y me recargó en la puerta, que hizo un chirrido tan fuerte, que pensé se había quebrado en dos...
 
Metió una de sus piernas entre las mías y subió su rodilla, hasta donde estaba su mano y la empujo con fuerza...
Mi vagina chilló de gozo y se mojó completamente.
 
Yo quería abrir los ojos, pero sus besos rápidos y profundos, me lo impedían...
 
Mis manos estaban sueltas y se posaron en sus nalgas... Unas nalgas firmes y carnosas, como las de una mujer.
El espacio entre nuestros cuerpos era tan breve, que por más intentos que hice para deslizarlas hasta su verga, no pude.
Él tuvo el control, entonces...
 
Sumí la pelvis, para separarme un poco y de un jalón me quite la blusa y le ofrecí uno de mis senos, para que lo chupara.
Él sonrió y mordisqueo apenas la aureola...
Cabrón... me encendió en deseos y lo obligué a meterse el seno completo en la boca... Empujé con fuerza mi torso hacia adelante, para no darle oportunidad a que se despegara...
 
Masculló algo que no entendí y me volvió a valer madres...
Le dije, entonces, que estaba ahí para complacerme.
 
Parece que a todos los hombres les excita de más eso, porque, él respondió con ímpetu y mamó... mamó hasta que sentí irritado el pecho.
 
Fuimos a la cama y con habilidad, me quitó el pantalón y las bragas... Bragas que compré especialmente para esa noche.
Paseó con caricias muy suaves sus dedos por la orilla de mi vagina... Tan hinchada estaba ésta y el clítoris, que parecía un pene diminuto... Pareció hacerle gracia y gustarle, porque lo jalaba y yo disfrutaba... Se inclinó hacia adelante.
Algo dijo de mi olor, pero no le puse atención... Sólo sé que le fue agradable.
No estaba segura de que me besara, porque esas caricias me estaban gustando mucho y no quería que terminara.
Pero de repente, su lengua caliente, se hizo una sola pieza con mi clítoris y lamiendo, chupando, besando, me provocó un orgasmo casi rudo.
 
Sus manos sostenían mis muslos en una posición casi grotesca... Metió uno de sus dedos medios en mi culo y mis propios gemidos, me parecieron las de una gata en celo.
 
Yo intenté acariciarme a mí misma los senos, pero me distraían sus caricias, su dedo en mi culo y querer volver a besar sus labios...

viernes, 9 de julio de 2021

Historia 3..."C" (Sexta Parte)

 A las 7:00 Pm. salimos del hotel para dirigirnos al lugar que nos recomendaron para tomar algo y bailar. El ascensor tarda un poco por lo que digo a S que bajemos por las escaleras. Suena mi teléfono y contesto, es mi esposo.

-Hola amor ¿Cómo estás?..si tengo el vuelo de regreso mañana a las 5 de la tarde, estaré llegando como a las 7:00, pero en lo que bajamos y recojo el equipaje yo creo que 7:30 estaré saliendo…¡Te extraño mucho!

Me percato al caminar que me duelen las nalgas y el ano, S me dejó esa sensación de aún sentirlo dilatado.

-Si, te veo en el aeropuerto, quiero abrazarte y comerte a besos…hasta mañana mi amor- siento cosquillas en el estómago, me siento excitada, sensual; escuchar a mi esposo y recordar la cogida de medio día además del agradable calor de la tarde, me hacen sentir la voluptuosidad a flor piel.

Llegamos, subimos por una ancha escalera, el bar se encuentra en el primer piso, es amplio y agradable. La pista se encuentra en medio rodeada de mesas y en la parte frontal a la entrada está el estrado donde se encuentra el grupo. En él área donde están las mesas la iluminación es muy tenue lo cual le da un aspecto acogedor, contrario a la pista de baile que se encuentra mucho más iluminada.

Nos dan una mesa en la parte este del salón en el extremo contrario donde está el grupo. Aún hay poca gente, pero el ambiente es ameno. Pido un par de tragos y unos bocadillos de botana, S está renuente a tomar, pero le insisto que no puede dejar a una dama bebiendo sola. Lo saco a bailar y efectivamente tiene dos pies izquierdos, pero lo intenta y es divertido pues no se amedrenta ni le da pena. Definitivamente me gusta S, y pensar en todas las cogidas que me ha puesto mientras bailamos me pone cachonda. Siento el roce de mi vestido en mis senos sin sostén y como los pezones se yerguen a cada vuelta en el baile, si definitivamente me gusta provocarlo y llevarlo al extremo del deseo.

Una hora después de nuestra llegada el lugar ya se encuentra lleno, la plática con S se ha tornado bastante amena, de ser un casi desconocido al inicio del viaje ahora permea la confianza que hemos adquirido en la cama.

El mesero se acerca con una pareja y nos pregunta que, si podemos compartir la mesa en lo que se desocupa alguna otra para ubicarlos, volteo a ver a S y me hace un mohín de desaprobación, igual pienso en decir que no pero también que vamos a estar bailando la mayor de tiempo y accedo antes de que él se niegue. Ella es joven y bonita, delgada y de lindos ojos, el se ve mayor que ella y sin ser demasiado guapo se mira atractivo. Se sientan nos saludan, devolvemos la cortesía y seguimos nosotros en nuestros asuntos; nos paramos a bailar y regresamos a la mesa continuando en nuestra conversación sin prestar mayor atención a ellos. Me levanto para ir al baño, cuando regreso jalo la silla para sentarme y en el intento rozo sin querer la pierna del sujeto con mi rodilla, me siento y mi pierna queda por un momento pegada a la suya la cual retiro inmediatamente. Después de unos instantes siento su  pierna  que se pega a la mía, volteo a verlo y él platica disimuladamente con su acompañante, pero no la retira, pienso en quitar la mía. Estoy segura de que ha pensado que él choque con él al sentarme fue a propósito, no hay necesidad de quitar mi pierna ya que en ese momento S me saca a bailar, cuando regresamos y me siento él vuelve a juntarse conmigo, estoy excitada por lo inesperado de la situación y contra la razón me quedo quieta esperando su reacción, mueve su extremidad rosando mi rodilla, retiro un poco la mía pero el vuelve a buscar juntarse, lo dejo actuar y la mueve con mas intensidad sobre la mía, hago lo mismo y en un instante dado estamos frotándonos, la penumbra permite que dichos movimientos pasen desapercibidos. Él no deja de platicar con su chica ni yo con S pero nuestros muslos ya se restriegan vigorosamente, nos detenemos sin separarnos; me siento mojada y abro las piernas, volteo a mirarlo levemente y noto apenas que él ha puesto su mano sobre su muslo, la perversidad ya me aconseja y bajo mi mano sobre la suya, la tomo y la pongo en mi rodilla, se queda inmóvil al sentir mi piel, lo guío por todo lo largo de mi entrepierna hasta casi la ingle, suelto su mano y dejo que me siga acariciado mientras imagino la erección que debe tener, después de un rato la tomo nuevamente y la retiro, me levanto para ir al baño, intenta seguirme pero con un gesto le hago saber que no. En el baño me aparto las bragas y regreso a la mesa, en cuanto me siento el vuelve a pegar su pie y coloca su mano nuevamente en mí, con un movimiento suave, pero sin despegarme de él se la retiro, sólo deja su muslo restregando el mío. Tomo la mano de S y la coloco en mi pierna, me acerco a su oído y le pido que me acaricie hasta arriba; lo hace y se percata de que no traigo calzones; con sus dedos acaricia mi vulva e introduce un dedo levemente; contengo un suspiro y lo retiro; tomo la mano del vecino de mesa y la vuelvo a colocar en mi rodilla, ni tardo ni perezoso llega hasta mi entrepierna y abre mis labios vaginales. No se cómo puede estar incólume platicando como si nada con su chica, yo me encuentro ya en un estado alterado de tal manera que tomo la mano de S y sin mediar consecuencias la llevo hasta el punto donde se encuentra la otra, se sorprende bastante al sentir que ya me hurga la mano del extraño, pero sostengo su mano y lo fuerzo a que no la retire; hace un lugar con los dedos del otro, yo aprieto las piernas con ambas manos masturbándome…

La chica se levanta para ir al tocador, quedamos solos sin decir nada, aprovecho para apuntar en una servilleta el hotel y el número de habitación donde nos hospedamos, le pido a S que solicite la cuenta. Los tres nos miramos, pero nadie articula palabra alguna, le doy al tipo la servilleta junto con mis bragas antes que regresa su chica. Nos traen la cuenta en el momento que ella está regresando, pagamos y nos levantamos con una despedida fría.

-Hasta luego y que la sigan pasando bien- digo a manera de despida.

Bajamos S y yo sin hablar, ya en el coche me dice S entre circunspecto y molesto

- ¿Estás segura C?

-Si tú no quieres no, yo lo hice pensando que te iba a excitar, tú dime

-Lo que hiciste me dio muchos celos, pero si me excitó, si tú estás segura hagámoslo…

El taxi llega al hotel, son las 2.27 am…

jueves, 8 de julio de 2021

El Boiler

 


EL BOILER.

Carlos Arellano

Están ciegas las ventanas
y alto el techo,
el invierno se ha quedado a residir,
de mi ronco pecho
salen bluses, risas, gritos
y no dejo el rito de limpiar y sacudir.
Todas las mañanas se la miento al boiler
y de paso a ese que hace días se fue,
no es posible que ninguno de los dos malditos
sean capaces de entibiar a una mujer.
A una mujer, a una mujer, a ésta mujer.
 
Duermo sola con mis cristos, mis protectoras
mis chamanas que se hacinan en la pared,
paso semanas sin un clavo en la bolsa
milagrosa cosa ésta de negarse a caer.
Mejor fumo el humo de la risa loca
mejor bebo el anís de la felicidad
mejor este blues que nada en la boca
mejor esta luz que la obscuridad.
Que la obscuridad, que la obscuridad,
que la obscuridad, que la obscuridad.

Interluido X

 A estas alturas del partido no me encabrona su obsesión por la limpieza y el orden, excepto con sus libros que aparecen por todos los ri...