sábado, 7 de noviembre de 2026

Interludio XI

Tócame...

Que mi carne tiemble bajo tus manos a medio amanecer.
Roza con tu labios mi piel.
Que dance mi vientre al rítmo de tu respiración.
Cierra tus ojos y hunde tu rostro en mi.
 
Rompe el miedo.
Ven
¡Grita! 
Quiero que seas libre entre mis piernas 

 

 

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Un viernes de Septiembre


Un viernes de septiembre...

Nunca fue una simple idea.
Siempre fue un plan.
Daniel y Matilda, juntos desde hace poco más de 3 años, idean con romper realidades y acariciar fantasias.
Y ambos acordaron las reglas del juego. 
Dan eligió la ropa que usaría Mat, en esa cita, con Alejandro, acordada desde hacia algunas semanas. Los detalles importan, porque Alex, es cliente del trabajo de ella.
Y como los detalles importan, Dan decidió el vestido corto, de talle ceñido, que dejara lucir sus piernas. Ella sabe que sus piernas son admiradas.
Incluso la ropa interior, la que a Dan le gusta, la eligió él, para que la admirara otro hombre... Cuando se da bonito el complacer...
Ella se dirigió al lugar de la cita. Un restaurante, de esos de revistas de socialité, con espacios iluminados apenas por reflejos... Alex ya la esperaba y sus ojos chispearon al verla entrar.
 
Cenaron tranquilos, hablando de aquí y de allá. Sin el nervio de la expectativa, pero con la emoción de lo desconocido.
A ratos, las manos de Alex se posaban en las de Mat, con la intención de seducir. Lo lograba. Ella sentía el cosquilleo en la punta de sus dedos, que deliciosamente, terminaba en sus pezones, por momentos erectos.
 
En la última copa de la noche, Alex sugirió ir a otro lugar y se acercó a depositar un beso suave y tierno en los labios de Mat, quien aprovechó el ángulo y el momento para susurrar bajito, rozando con los labios húmedos de vino, el lóbulo de la oreja masculina: "a donde tú quieras".
 
El erotismo se olía en el ambiente. El deseo floraba en el aire. La concupiscencia los alineaba con el universo.
En el cuarto de hotel 4 estrellas, en esa noche cálida y húmeda de Tijuana, los cuerpos eran aún más calientes y mojados.
Mat se despojó de su vestido y solo conservo puesta la tanga negra, cuyo color impedía ver que ya escurría el flujo vaginal de la excitación.
Con movimientos estudiados y practicados muchas veces, Alex quedó completamente desnudo en un par de pestañeos de Mat.
Alex se acercó y beso, ávido, los senos de ella, hablándole de su belleza. Con agilidad, deslizó su mano dentro de la tanga y descubrió, complacido de saberse el autor, el ya abundante flujo de la vagina de Mat. Ella, lujuriosa, lo dejó jugar sus dedos ahí, solo un momento, porque, extasiada y excitada como estaba, se inclinó a meter el gran y apetitoso falo circuncidado de Alex en su boca y chupó y mamó y lamió con ganas y detenimiento.
 
Se tumbaron en la cama  y Alex bajo a deleitarse en esa vagina mojada y palpitante.
Mat, desinhibida, casi le ordenó: "cómetela toda, cabrón" lo que provocó en Alex un reflejo de esa pasión animal que hace al hombre tratar a la mujer como puta. Se quitó de encima apenas un segundo, para abrir con fuerza las piernas de Mat y, en un solo movimiento, del amante que sabe hacer su papel, la embistió de una sola vez. Y le dijo, también en tono de orden irrestricta: "aprieta más, puta, más", terminando la frase en un bufido,  animal... 
 
Para entonces, era difícil parar las palabras puta, cabrón, verga... La ternura había dado paso a la pasión morbosa y lasciva.
Alex intentó salirse del cuerpo de ella, cuando estaba a punto de eyacular,  pero casi en una suplica, Mat le pidió: "hazlo dentro de mi". E implosionarón entre una tormenta de luces nacidas de la nada.
El descanso, la relajación, dió paso a una ligera interacción de miradas y Mat aprovechó a enviar un mensaje corto, conciso, a Dan: "estoy bien".
Cuando las respiraciones se normalizaron, y Alex dijo sonriendo: "pagué toda la noche", fue como el boleto de Mat a una segunda ronda y abrazada al cuerpo de Alex, lo besó instinti... No. Lo besó reclamando el derecho a esa segunda ronda...
 
Los dedos de Alex, ya reconocido ese cuerpo, entraron uno a uno en la vagina de Mat y jugueteando así, entre los chasquidos por el semen que la había inundado minutos antes y escurría aun entre las piernas de Mat, la sometió para poner su verga en su boca y extasiarse de esas lamidas, esas chupadas, que Matilda daba con auténtico gozo.
 
Cuando Alex marcó que era suficiente, la arrastró hasta ponerla en cuatro y bombeó dentro y fuera, dentro y fuera, con el sonido característico de una cogida rítmica.
Volviendo un poco a la ternura, Alex preguntó si podía penetrarla por atrás y, objetivamente, fue la primera vez en la noche, que Mat pensó en Dan. Porque él lo hace así, porque lo ha hecho con mucha frecuencia, últimamente, pensó y aceptó. Y también pensó que esa verga grande podía lastimarla... Pero la soltura y la experiencia de Alex la protegieron, pues con los propios fluidos de ambos, embarró con sus dedos el ya casi dilatado culo y, siempre con movimientos precisos, la penetró de un tirón. 
 
Ella tuvo un orgasmo que provocó se orinara encima y vuelta las luces nacidas de quién sabe dónde, hasta que sintió en su interior, el mar caliente del semen de Alex.
Ella de bruces, él a su lado, cansado, complacido, la trato de diosa.
Dormitaron apenas y pocos minutos antes de despuntar el alba, volvieron a estar juntos, con los pies de ella en los hombros de él y nuevamente las luces y el semen corriendo dentro de ella. Lo que se dice juntos, cuando 2 cuerpos se hacen uno y se pierden en la concupiscencia.
Cuando Mat dejó el hotel, llevaba el maquillaje corrido, una sonrisa en el rostro y las prisas por llegar a casa.
 
Dan, que siempre estuvo despierto, quizá imaginaba, quizá, ensoñaba. A las 7 de la mañana, la recibió desde la puerta. Mat le pidió dormir un rato, pero ese rato se volvió el día entero. Y Dan,  hacía como que hacía, ocupaba su tiempo en leer, en escribir unas lineas, en volver a hacer como que hacia, paciente, buen esposo, que sabe tendrá su espacio, porque ella lo ama...

jueves, 13 de febrero de 2025

Interluido X

 A estas alturas del partido no me encabrona su obsesión por la limpieza y el orden, excepto con sus libros que aparecen por todos los rincones de la casa, con el pretexto que lee varios en diferentes tiempos; ni tampoco que sea un desvelado empedernido, y me repita la frase de Benedetti: “que buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo”; ni que cada vez le guste menos viajar, la última vez lo lleve casi a rastras con la maleta;  ni que se aburra con mis amigos, porque no toman ron, suele decir mientras ríe; ni que se escape de las reuniones, con mi hija a comer helados de pistache; tampoco que sea tan distraído y olvidadizo, que se ponga calcetines diferentes o que no encuentre las llaves de auto.

Pero me emputa, que cuando le digo -¿Te sirvo un café? –me salga con que él se lo hace o cuando le preparo de comer salga con la mamada que él se sirve…me emperra. Sin embargo me mira, se acerca, me abraza,  el encabronamiento se va como llegó.


Como de 30
Susana Harp 

…
Contigo ya he comprendido a Pablo Neruda
Contigo se aburre pronto la soledad
Contigo ya no me queda ninguna duda
Contigo baño mi cuerpo en felicidad

Contigo pruebo las mieles de lo prohibido
Contigo pruebo lo dulce de la maldad
Contigo he recuperado lo ya perdido
Contigo vivo completa mi libertad


 

 


jueves, 26 de septiembre de 2024

Tú prisa

tu prisa, esa tu ansiosa prisa.
¿Adónde te incita a volver?
¿Adónde te tiene sujeta
que no te permite dejar de volver?
¿Adónde van tus alas,
esas alas que no acaban de
llenarse de mañana y te urgen siempre a continuar?

Terminó la canción de Delgadillo, me miró con esa mirada sería, encantadora y dispersa, sorbió un trago de ron:

- A veces me persigue la prisa, aunque intento que no me alcance algunas no lo consigo, no llega sola; viene con la angustia y el miedo entre otros compañeros, no entiendo ¿por qué me busca o qué quiere?, ya es una sinrazón. Corro y doblo la esquina para esconderme, me agazapo detrás de un libro, de algunas canciones, un vaso de vino y no me ve, pero cuando lo logra me cuesta trabajo escabullirme. Me dices que son reminiscencias de lo que he dejado atrás y que terminara por olvidarse de mí, pero cuando me doy cuenta que ella es tu amiga dejo que me tome para poder caminara tu lado, hasta que te canses y entonces tu camines al mío.

viernes, 20 de septiembre de 2024

El mundano mundo

    Llegamos a casa sin hablar mucho, sólo le respondí que si quería se podía quedar con nosotros, no le pregunté a él temiendo su negativa. Poco sabíamos de ella. La habíamos visto un par de veces solamente en comidas organizadas por L, sabíamos únicamente que era su amiga y tenía un par de hijos. Era bonita, de ojos grandes y piel blanca e irisada.

- ¿Por qué quieres quedarte con nosotros, te gustan las mujeres?

- No sé si me gusten nunca lo he pensado, ni tampoco he estado con alguna; hace algunos años cuando estaba recién casada de regreso del trabajo observe dos chicas, se estaban besando en un auto, no dejé de mirarlas mientras cruce de largo, el momento me excito y pensé en lo que se sentiría, pero luego quedo en el olvido. Cuando me divorcié hace 5 años, entré en depresión y pensé en que necesitaba vivir los placeres de la vida y probar de todo un poco, estaba envalentonada, pero luego la rutina me absorbió, el trabajo, los hijos, sólo he hecho el amor con dos personas en 5 años, tengo 3 sin tener intimidad. Hoy oyéndolos hablar y tomar las cosas sexuales con tanta naturalidad, renació en mí un deseo inaudito de probar cosas, de experimentar. Lo vine pensando todo el camino, cuando les pregunté si me podía quedar no era yo, fue una voz que no reconocí y que salió de mi inconsciente rebelándose a mi razón –Se mordía los labios nerviosa y se veía hermosa.

Me acerqué a ella y me senté a su lado, acerqué mi boca a la suya, rehuyó en primera instancia volteando la cara, la tomé entré mis manos con firmeza sin permitir que volviera a voltearse, pose mis labios sobre los de ella e introduje suavemente mi lengua en su boca eliminando su renuencia, fue un beso largo, tierno pero apasionado.

- Quítate la ropa –Le ordené con voz tranquila y empezó a hacerlo.

- Vas a participar ¿verdad?, quiero que me enseñen –Él asintió y se empezó a desnudar también.

Su cuerpo era hermoso, a pesar de ser una mujer madura todo en ella era sincronía y turgencia, me desnudé y coloqué sobre ella volviéndola a besar, mis manos acariciaban sus senos y empecé a acariciar su vagina hasta sentirla jugosa y escuchar sus jadeos incrementándose, me coloqué entre sus piernas y lamí alrededor de su vulva, después seguí en su perineo hasta escabullir mi lengua entre sus nalgas y lamer su ano. Temblaba completamente y jadeaba desaforada, Me separé y ella quedó con los ojos cerrados, él se colocó entre sus piernas y empezó a penetrarla muy despacio, abrió los ojos cuando sintió que aquel miembro llegaba a lo más profundo de su ser.

- ¡Ahhh! ¡Mmmm!, No pares por favor, ¡Dios mío!..no te separes, piensa en mi

Entre su algarabía me monto en su cara y coloco mis labios vaginales en su boca

- Succiona y mete tu lengua –Asiente con la cabeza sin poder hablar, ya tiene las piernas en los hombros de él y empieza a mamarme apenas, tímidamente – Métela más y chupa.

Mientras la cogemos y me mama, nosotros nos besamos y nuestras lenguas escrutan la boca de cada uno, el placer es inaudito, nos separamos y veo que el levanta con sus manos un poco la cadera de ella, unos minutos después ella lanza un grito y presiona mi vagina fuertemente con su boca, creo escucharla sollozar, me doy cuenta que se la está metiendo por culo, tiembla debajo de nosotros…vuelvo a recordar “Enseñar es pervertir”

jueves, 19 de septiembre de 2024

La mundanidad en el mundo

Sabía que no tenía muchas ganas de ir con mis amigos, entonces me pareció buena idea que ellos vinieran, él se sentiría mejor, estaríamos en su elemento y si, también en el mío si lo vemos sin aversión a mis compinches de la socialité. Él llamo a H y yo a ellos, subimos y una chica atenta nos colocó en nuestra mesa; nos mencionó lo que había de alimentos con las bebidas, afuera llovía nuevamente, las gruesas gotas dejaban vislumbrar la iglesia y la explanada a través de los árboles, “bonita postal para tomar unos rones” me dijo circunspecto mientras ordenaba un par de ellos. A los 20 minutos llegó H, y pocos minutos después mi amiga, su pareja y una camarada de ellos.

Al calor de los rones y de canciones de antaño conversamos de las fantasías sexuales, individuales y de pareja, B  la amiga de ellos se mostraba muy interesada en las opiniones de cada uno. H mostraba su humor sarcástico de siempre, nosotros navegábamos entre la sugerente sensualidad y la paliativa sensibilidad, L que así se llama mi amiga y G, su pareja en un limbo del cual no se atrevían a salir, sólo preguntaban entre cohibidos y apremiados,  tratando de disfrazar sus comentarios.

En un momento que cruzamos las desavenencias del tiempo con la concretización de las indóciles fantasías, él me miró a los ojos y dijo:

- Recuerda que la deshora siempre llega a tiempo.

- Si por eso aunque llegaste tarde a mi vida llegaste a tiempo.

Cuando partimos, L nos pregunto que se podíamos dejar de camino a G ya que quedaba cerca de nuestra casa.

- Por supuesto –contesté, nos despedimos y partimos. Los tres íbamos callados, ensimismados en nuestros pensamientos. A punto de enfilar hacia su casa, según sus indicaciones, rompió el silencio.

- ¿Me puedo quedar con Uds.?  

Interludio IX

 "¿Qué otra cosa es leer sino recoger (recolectar, cosechar, y aquí también se presta el vocablo alemán que es análogo al del latín donde legere significa también recolectar), recogerse en la recolección de lo que permanece no dicho en lo que se dice?

De una carta dirigida a E. Staiger (1950)

¿Hay reflexión en la pasión?

Interludio XI

Tócame... Que mi carne tiemble bajo tus manos a medio amanecer. Roza con tu labios mi piel. Que dance mi vientre al rítmo de tu respiración....